Especial para metales, extintor Clase D

Clase D: incendios que implican metales combustibles, como el litio, el sodio, el magnesio, el potasio o muchos otros cuando están reducidos a virutas muy finas.

Polvo químico – D: los extintores de polvo químico seco son diseñados para proteger áreas que contienen riesgos de fuego clase D (metales combustibles) que incluye litio, sodio, aleaciones de sodio y potasio, magnesio y compuestos metálicos. Está cargado con polvo compuesto a base de borato de sodio. Al compuesto se lo trata para hacerlo resistente a la influencia de climas extremos por medio de agentes hidrófobos basados en silicona.

Extintores para fuegos Clase D (en metales)

Algunos metales de frecuente uso en las actividades industriales son combustibles, especialmente cuando están divididos en finas partículas.

Algunos arden al calentarse a altas temperaturas por fricción o por exposición a un calor externo; otros arden al humedecerse o por reacción con otros materiales. Debido a que pueden sobrevenir incendios accidentales durante el transporte de estos materiales, es importante también conocer la naturaleza de los diversos riesgos de incendio que presentan.

Riesgos

Los riesgos durante el control o la extinción completa de los fuegos en metales incluyen las temperaturas extremadamente altas, las explosiones de vapor, los productos tóxicos de la combustión, la reacción explosiva con algunos agentes extintores comunes, la descomposición de algunos agentes extintores con la liberación de gases combustibles o de productos tóxicos de la combustión, y la radiación peligrosa en el caso de ciertos materiales nucleares.

Algunos agentes desplazan oxígeno, especialmente en espacios cerrados. Por lo tanto, los agentes y métodos empleados en la extinción deben escogerse cuidadosamente según una aplicación específica.

No es aconsejable acercarse a algunos fuegos de metales sin estar dotados de aparatos de respiración adecuados y ropa protectora, incluso si el fuego es pequeño; es posible acercarse a otros fuegos de metales con una protección mínima y otros fuegos de metales habrán de combatirse con equipo fijo que no necesite el empleo de personal o con mando a distancia.

La combustión de estos metales es particular, por oxidación-reducción, sin presencia de oxígeno en muchas ocasiones, en el que el intercambio de electrones entre el reductor (combustible) y oxidante (comburente) puede ir acompañado de otras reacciones químicas.

Durante años se han creado y venido empleando una gran variedad de agentes extintores contra sus fuegos (Clase D). Aunque es importante destacar que un agente dado no tiene necesariamente que ser capaz de extinguir o dominar todos los fuegos de metales, como ocurre cuando reaccionan violentamente (p.ej. el agua con el sodio; los agentes halogenados con los fuegos en magnesio, etc.). Por ello, esta combustión constituye un caso especial que ha llevado a clasificarla como fuegos Clase D.

El control efectivo o la extinción de los incendios de metales dependen en gran medida del método de aplicación y de la instrucción y experiencia de la persona que aplica estos agentes extintores. Por lo que deben realizarse ejercicios prácticos con los metales combustibles específicos contra los que se pretende emplear el agente extintor. Es útil en situaciones de urgencia poseer un conocimiento precio de la capacidad y de la limitación de los agentes y de su equipo.

Los fuegos de Clase D presentan muy diversas posibilidades de desarrollo (por ejemplo, la combustión del magnesio puede desarrollarse en atmósferas de dióxido de carbono (C02) o de nitrógeno (N2) y hacen inútiles los agentes extintores convencionales para lograr su control o su extinción, ocasionando incluso, injurias a los operadores cuando se usa por ejemplo agua o halones, haciendo verdaderamente peligrosa la extinción de fuegos de esas características. Imaginen el incendio en una llanta de magnesio.

Como, además, las propiedades de los metales combustibles hacen que sean diferentes sus respectivos tipos de combustión, es preciso considerar de forma particular las características de cada combustión, para extinguirla en la manera más apropiada. Incluso un agente adecuado para ciertos fuegos Clase D puede resultar peligroso cuando se emplea sobre el fuego de otro metal.

Por todo ello, resulta imprescindible, cuando es previsible tener que combatir fuegos Clase D, elegir los agentes extintores cuidadosamente y siempre de acuerdo con las recomendaciones del fabricante. Por otra parte, la cantidad de agente extintor que será necesaria para la extinción debe determinarse considerando la naturaleza del metal combustible, su superficie y la configuración o disposición del mismo.

El grupo de agentes extintores para fuegos de la Clase D lo constituyen polvos, llamados “especiales”, que son simples productos químicos o mezclas adecuadamente dosificadas de varios de ellos.

La aplicación de estos agentes puede efectuarse por diversos procedimientos, entre los que es frecuente el empleo como carga de extintores manuales portátiles o sobre ruedas. Aunque los agentes extintores de incendios de metales combustibles de uso más frecuente son distintos polvos especiales, también pueden utilizarse en casos particulares ciertos líquidos o gases. En fases terminales del proceso de extinción puede, incluso, completarse ésta con ciertos agentes extintores convencionales.

POLVOS ESPECIALES

Hay diferentes agentes extintores para combatir fuegos en metales combustibles que han sido enviados para la realización de pruebas por parte de organismos especializados y conseguir así su aprobación y homologación

Alguno de ellos son:

Los contiene una mezcla de cloruro de sodio en polvo seco(1) como agente extintor. El calor del fuego causa que se solidifique y forma una costura excluyendo el aire y disipando el calor del metal encendido. Los fuegos de metales que involucran al magnesio, sodio (derrames a granel), aleaciones de sodio, potasio, uranio y aluminio polvorizado pueden ser controlados y extinguidos por este extintor original.

Los que contienen un agente extintor de cobre(2) especialmente desarrollado por la Marina de los Estados Unidos para combatir fuegos en litio y con cualquier otra aleación de litio. El compuesto de cobre sofoca el fuego y provee un excelente disipador para eliminar el calor del fuego. Es el único agente contra el litio que se pega a una superficie vertical por lo que hace este agente preferido en fuegos de tres dimensiones y en los que fluyen.


(1) Polvo especial (Met-L-X) donde el tamaño de las partículas se controla para obtener la óptima eficacia extintora, basado en cloruro sódico con aditivos. Los aditivos son fosfato tricálcico, para mejorar sus características de fluidez, y esteratos metálicos para su hidrofugación. Se le añade un material termoplástico para aglutinar las partículas de cloruro sódico en una masa sólida bajo las condiciones de incendio. No es combustible y en su aplicación contra metales incendiados no se producen fuegos secundarios. No existe ningún peligro conocido para la salud que se derive del empleo de este agente. No es abrasivo ni conductor.

(2) Polvo de cobre. Se ha descubierto que el polvo de cobre supera en capacidad de extinción de muchos agentes. Con polvo seco cuyas partículas sean de tamaño uniforme, se consigue apagar los fuegos de litio con mayor rapidez y eficacia que los agentes existentes. En el proceso de la extinción se origina una aleación no reactiva de cobre y litio que se forma preferentemente en la superficie del litio fundido. La aleación se convierte en una barrera de exclusión entre el aire y el metal fundido, lo que impide la reignición y favorece el enfriamiento del litio que no haya reaccionado.

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